28 enero 2010

Cuentos de otro lugar (II) Quiero imitarte, pero no puedo

Anoche, desvelado por el disgusto de la decisión de Adría leí esta noticia: "El Consejero de Empleo (Andalucía) cree que el paro crece por mimetismo familiar". Tengo una ojeras que ya las quisieran para sí la hijas góticas de...  (uf, casi se me escapa. De esas niñas no se puede hablar, verdad). Pues cogí lápiz y papel, como se hacía antes, y le escribí una atenta carta que no sé si me atreveré a enviársela algún día. Más o menos decía así:

Querido Antonio: (porque se llama así: Antonio Fernández)
Hoy me has quitado el sueño, me has hecho pensar y eso sí que me preocupa pero, sobre todo, me has alegrado el día porque no sabía de qué escribir hoy. Gracias. De verdad.
Tengo que decirte que como comediante que en ciertas representaciones haces el papel de tonto, ayer tuviste en Granada el que será tu papel estelar. Nada del cierre de Delphi, ni del inclumplimiento del Plemca, no, nada de eso. Ayer aseguraste que la culpa del paro andaluz es de los andaluces. Que somos tan tontos que nos esforzamos por hacer algo lo mismo que otro, imitándolo, mimetizándonos con él. ¡Coño! Si esto parece el programa de Félix Rodríguez de la Fuente... Que si mi primo pierde el trabajo, yo, que tengo uno fantástico, voy a mi jefe y le pido la baja voluntaria para incrementar las listas del paro andaluz y, por ende, nacional. ¡Que desaprensivos somos los andaluces!
Pero ahí estás tú para solucionar el problema. Ya que has descubierto que tenemos la capacidad para adoptar la apariencia de los seres u objetos de nuestro entorno (vamos a perecer camaleones), a unos nos vas a convertir en linces (para repoblar los parques naturales); a otros en ordenadores para los escolares, a otros en... Seguro que sabrás hacerlo bien, Antonio.
Yo, por mi parte, quería pedirte el favor de que me dejaras a mí elegir en lo que me quiero mimetizar. ¿Sí?¿Me dejas?¿De verdad? Biennnnnn. Pues quiero hacerlo en ti y tener la cara tan dura como tú.
Sin más, que no quiero hacerle perder más el tiempo, que seguro que tiene cosas más importantes que hacer, se despide su nuevo imitador.
Me ponga a los pies de su señora.
Besos y abrazos, que usted los reparta como mejor le venga en gana.
Fdo:
Lu...Antonio. Uy, ya me he mimetizado.
Lo que no sé es si me la mandaré a mí mismo.

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